IV semana de Pascua
Hermanas y hermanos, Pedro en la segunda lectura de este domingo: ovejas somos, así nos descarriemos. Al fin y al cabo, una oveja descarriada sigue siendo oveja, sólo que esta vez se trata de una oveja atraída por algún pasto sabroso, o un paisaje ameno, o un arroyo fresco, o tal vez por el ejemplo de otra oveja.
El mensaje cristiano, entonces, puede escribirse así: “Como ser humano, irás detrás de alguna luz, algún apetito, algún pastor. Todo radica en que escojas al pastor correcto, que no sea uno que te destruya y se aproveche de ti, sino uno que te ame y defienda. Esas son las credenciales con las que se ha presentado Cristo: recíbelo, pues, como tu pastor y señor de tu vida.”
El mismo apóstol Pedro exhorta de diversos modos a sus oyentes a que se arrepientan y añade un llamado final: “¡Póngase a salvo de esta generación!” Esto se parece a lo que acabamos de decir sobre escoger el pastor correcto.
La expresión “esta generación” es un poco difícil de entender porque el griego original, “genea” alude tanto al tiempo como incluso la nación. Parece que alude ante todo al entorno, la atmósfera que nos envuelve e induce de muchos modos a actuar de determinadas maneras. El sentido de las palabras de Pedro no es entonces: “apártense de estas personas” sino “sepan ser libres del ambiente que les rodea.” Exhortación que todos vemos como muy saludable no sólo para el siglo I sino para el XXI, y los que vengan. Hay que saber ser libres del ambiente porque hay muchas voces y hay muchísimos pastores. Demasiadas personas quieren llevarnos detrás de sus propuestas y muchas de esas propuestas conducen a la muerte. Son voces de los falsos pastores, los “ladrones y bandidos” de que nos habla el evangelio en este día. Pedro, pues, nos llama a tener los oídos atentos a la voz del verdadero y buen pastor, y no dejarnos confundir por nada ni por nadie. Así se cumplirán en nosotros las palabras de Cristo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10,10). Quiza podamos entender de esta manera, que el amor de Dios hacia nosotros es tan grande y tambien inagotable, ya que el anhelo de El es que todos sus hijos e hijas un dia estemos en la Gloria de Dios para siempre. Feliz y bendecida cuarta semana de Pascua.
Feliz y bendecida tercera semana de Pascua.
