Semana XXIX del tiempo ordinario
Hermanas y hermanos, la primera lectura muestra cómo las decisiones, a primera vista caprichosas, de los reyes caldeos o persas, en últimas sirven al plan de Dios. Un rey caldeo, Nabucodonosor, deportó a los judíos; ahora un rey persa, Ciro, los devuelve a su tierra. Las dos cosas pueden ser vistas como accidentes de la política internacional, o como episodios de decisiones de la gente que tiene poder. O pueden ser leídas desde un ángulo teológico: la deportación tiene el sabor de un castigo, y el retorno es la victoria de la fidelidad de Dios y el comienzo de una nueva etapa, más humilde, para el pueblo.
Dios dice a Ciro: “Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí.” Es un modo singular de proclamar la soberanía de Dios en momentos en que el pueblo está en manos de un rey que, según los registros históricos, nunca manifestó ningún interés por la religión de unos pocos judíos. Puede parecer que es pura ilusión o contentillo mental de los judíos, pero, para segunda sorpresa nuestra, la Historia mostraría que de ese puñado brotó un mensaje de vida que llega hasta nosotros mismos.
El evangelio, Cristo es confrontado con una pregunta capciosa entre todas: ¿hay que pagar impuesto al emperador romano? Estar a favor era aprobar la ocupación extranjera; estar en contra era declararse en rebeldía contra los romanos y poder ser denunciado como amotinador. La respuesta de Jesús fue inesperada para ellos y ha servido de inspiración a muchos. En su brevedad, esta respuesta deja abiertas varias interpretaciones, todas interesantes.
Y una última, más sutil: “Devuelvan al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.” El uso del verbo, muy fuerte, “devolver,” es perfectamente lícito partiendo del verbo griego “apodídomi.” En este caso, el sentido sería: “Ustedes que reciben de los romanos (tantas cosas) paguen primero por lo que reciben o no lo reciban; y con tantas cosas que de Dios reciben, den en proporción a lo que Dios les da.”
Feliz y bendecida semana
