Domingo 9 de Noviembre del 2025

La dedicacion de la Basilica de Letran

Hermanas y hermanos, el hilo que parece unir más claramente las lecturas de hoy, especialmente a la primera con el evangelio, es la resurrección. En este caso, no la resurrección de Cristo, que está siempre en el trasfondo de toda predicación porque es el corazón de la fe, sino nuestra resurrección. El contexto en la primera lectura es de persecución: judíos llevados al extremo de la humillación con tal de hacerlos rechazar sus leyes y su fe. El perseguidor, un tirano cruel y sanguinario, no logra sin embargo su propósito cuando tiene que enfrentarse con unos jóvenes audaces y demasiado firmes en sus principios. Es entonces cuando ellos, como empujados por las circunstancias, reclaman el señorío para-Dios. Y como no parece que Dios reine cuando el torturador logra su propósito y siega la vida de un inocente, la única respuesta posible es: hay algo después de esta vida.

Esto quiere decir que el mensaje de la resurrección de los muertos no proviene en la Biblia de un razonamiento filosófico. Es posible que un argumento teórico sea útil para llegar a una afirmación igualmente teórica, pero para apostar la vida por una causa se necesita un género de convicción distinta, y eso es lo que nos muestra el testimonio de aquellos jóvenes héroes. Entre los grupos judíos que había en tiempos de Jesucristo los más incrédulos, si cabe ese término, eran los saduceos, es decir, la casta sacerdotal. Se consideraban descendientes y herederos de Sadoq, que fue sumo sacerdote fidelísimo a David, en tiempos de este rey de imborrable memoria para los judíos. De ahí su nombre de “saduceos.”

La “espiritualidad” pasó a ser un estorbo para esta gente. La verdad es bueno saber que Dios tiene cosas mucho mayores y mejores para darnos. Tal vez la comparación más profunda y también la más difícil de entender es entre las personas difuntas y los ángeles. No vamos a resolver aquí las preguntas teológicas que de aquí surgen sino sólo a anotar que el amor en su dimensión temporal tiene sin embargo una semilla de eternidad: hay amor más allá de la muerte pero su perfil preciso, su belleza propia son más de lo que podemos describir o entender por ahora

Que Tengan una feliz y bendecida semana
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